jueves, 24 de mayo de 2012


ALLI VAMOS OTRA VEZ

La crisis carcelería en nuestro país, ha hecho que le penal de Lurigancho sea motivo de un reportaje extranjero, calificándolo como uno de los de mayores hacinamiento en el mundo, pues deberían estar un máximo de mil internos, pero se hasta el 2011, ya había siete mil, es decir muchísimo más de lo razonable, por lo tanto el espacio destinado a cada reo no respeta el mínimo humano, entonces los llamados Centro de Readaptación Social (CRAS), se convierte en una escuela del crimen.

Esta situación de multitud no es exclusiva de Lurigancho, el 99% de los penales tiene más internos de los permitidos, allí se mezcla el delincuente primario con el avezado, los que tienen dinero pudiendo estar en una zona vip por corromper a personal del Instituto Nacional Penitenciario,  aquellos con enfermedades mentales abandonados en la pampa y lo peor la poca atención a los enfermos de VIH que deambulan por el penal.
HACINAMIENTO PELIGROSO

La poca atención al tema de penales por mucho tiempo, ha generado motines que marcaron historia como en el sexto, ya derruido (hoy cuartel de la Policía de Tránsito), donde a sangre y fuego se logro controlar el problema o la fuga en una camioneta en Lurigancho, en los años 80, muriendo los rehenes y delincuentes. El control de dicho centro penitenciario ante tanto problemas paso de ser vigilado por la Guardia Republicana (hoy parte de la Policía Nacional) al Instituto Nacional Penitenciario que preparó a su propio personal especializado.

El problema más grave penalmente es la corrupción al interior de las cárceles, pues se ha comprobado que algunos internos con poder económico logran convertir al vigilante en su empleado, permitiendo tener acceso a elementos prohibidos como televisión, celulares, computadora, drogas, alcohol y grandes fiestas  con orquesta incluida. Muestra de lo grave son los resultados de las requisas en todo el penal, donde se puede encontrar arma blanca e incluso revólveres, la pregunta es ¿Cómo ingresa todo eso?

A nivel administrativos, el ser designado Jefe del INPE,  es como emprender una lucha titánica, quijotesca que al final  uno pierde, pues falta el apoyo del gobierno impide algunas mejoras, a esto  se agrega los bajos sueldos del personal que cada día tiene como campo de trabajo convivir con reos de todo tipo nivel de peligrosidad, sin tener un seguro que pueda cubrir el riesgo por su labor.

Aquí la corrupción y la tecnología han hecho que desde los penales usando celulares, los jefes de bandas puedan ejecutar secuestros, extorsiones, es decir pase un tiempo en un centro vacacional, mientras sigue atentando contra la comunidad. En un nuevo intento de mejorar se ha emitido una norma que agrava las penas para aquellos que ingresen artículos prohibido a los penales y en caso de ser autoridad la pena son superiores.
CELULARES, ARMAS Y DROGAS ILEGALES

Lo cuestionable de esta ley es que da una amnistía de 60 días a aquellos que tengan una arma de fuego o celulares para entregarlo a las autoridades sin castigo, esto se parece a la lucha contra la informalidad en la minería informal, donde se da dos años para legalizarla actividad, en pocas palabras: “haz lo que quieras por el tiempo que te doy, pero después  ya te castigo. ¿Cuántos secuestros más se ejecutaran en estos 60 días?, pues una lógica es que recién en el día 59 se entregue estos equipos, pero ya hizo su dinero.

Cualquier reforma, por mas buena intención que lleve, fracasar, si no se fomenta a nivel del personal del INPE un verdadero sentido de honestidad y eso se inicia con mejoras en las condiciones laborales, pues ninguna fuga en los penales se da por ayuda del espíritu santo, sino pregunten a los presos, ni tampoco las “gollerías” de televisores, celulares, drogas, etc., no nacen en árboles.




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