ALLI
VAMOS OTRA VEZ
La
crisis carcelería en nuestro país, ha hecho que le penal de Lurigancho sea
motivo de un reportaje extranjero, calificándolo como uno de los de mayores
hacinamiento en el mundo, pues deberían estar un máximo de mil internos, pero
se hasta el 2011, ya había siete mil, es decir muchísimo más de lo razonable,
por lo tanto el espacio destinado a cada reo no respeta el mínimo humano,
entonces los llamados Centro de Readaptación Social (CRAS), se convierte en una
escuela del crimen.
Esta
situación de multitud no es exclusiva de Lurigancho, el 99% de los penales
tiene más internos de los permitidos, allí se mezcla el delincuente primario
con el avezado, los que tienen dinero pudiendo estar en una zona vip por
corromper a personal del Instituto Nacional Penitenciario, aquellos con enfermedades mentales
abandonados en la pampa y lo peor la poca atención a los enfermos de VIH que
deambulan por el penal.
La
poca atención al tema de penales por mucho tiempo, ha generado motines que
marcaron historia como en el sexto, ya derruido (hoy cuartel de la Policía de
Tránsito), donde a sangre y fuego se logro controlar el problema o la fuga en
una camioneta en Lurigancho, en los años 80, muriendo los rehenes y
delincuentes. El control de dicho centro penitenciario ante tanto problemas
paso de ser vigilado por la Guardia Republicana (hoy parte de la Policía
Nacional) al Instituto Nacional Penitenciario que preparó a su propio personal
especializado.
El
problema más grave penalmente es la corrupción al interior de las cárceles, pues
se ha comprobado que algunos internos con poder económico logran convertir al
vigilante en su empleado, permitiendo tener acceso a elementos prohibidos como
televisión, celulares, computadora, drogas, alcohol y grandes fiestas con orquesta incluida. Muestra de lo grave
son los resultados de las requisas en todo el penal, donde se puede encontrar
arma blanca e incluso revólveres, la pregunta es ¿Cómo ingresa todo eso?
A
nivel administrativos, el ser designado Jefe del INPE, es como emprender una lucha titánica,
quijotesca que al final uno pierde, pues
falta el apoyo del gobierno impide algunas mejoras, a esto se agrega los bajos sueldos del personal que
cada día tiene como campo de trabajo convivir con reos de todo tipo nivel de
peligrosidad, sin tener un seguro que pueda cubrir el riesgo por su labor.
Aquí
la corrupción y la tecnología han hecho que desde los penales usando celulares,
los jefes de bandas puedan ejecutar secuestros, extorsiones, es decir pase un
tiempo en un centro vacacional, mientras sigue atentando contra la comunidad.
En un nuevo intento de mejorar se ha emitido una norma que agrava las penas
para aquellos que ingresen artículos prohibido a los penales y en caso de ser
autoridad la pena son superiores.
CELULARES, ARMAS Y DROGAS ILEGALES
Lo
cuestionable de esta ley es que da una amnistía de 60 días a aquellos que
tengan una arma de fuego o celulares para entregarlo a las autoridades sin
castigo, esto se parece a la lucha contra la informalidad en la minería
informal, donde se da dos años para legalizarla actividad, en pocas palabras:
“haz lo que quieras por el tiempo que te doy, pero después ya te castigo. ¿Cuántos secuestros más se
ejecutaran en estos 60 días?, pues una lógica es que recién en el día 59 se
entregue estos equipos, pero ya hizo su dinero.
Cualquier
reforma, por mas buena intención que lleve, fracasar, si no se fomenta a nivel
del personal del INPE un verdadero sentido de honestidad y eso se inicia con
mejoras en las condiciones laborales, pues ninguna fuga en los penales se da
por ayuda del espíritu santo, sino pregunten a los presos, ni tampoco las
“gollerías” de televisores, celulares, drogas, etc., no nacen en árboles.


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